Economía

CRISIS ECONOMICA

Crecen los despidos en Jujuy y el empleo retrocede a niveles 2015

La destrucción de empleo asalariado registrado viene sin tregua en la provincia y en todo el país. Los datos son de abril y se retrocede a niveles de cinco años atrás. La necesidad de organizarse frente al complot de empresarios con aval de gobiernos y centrales sindicales.

Gastón Remy

Economista, docente en la Facultad Cs. Económicas UNJu.

Sábado 4 de julio | 11:18

El informe del ministerio de Trabajo de la Nación que refleja el empleo asalariado registrado (“en blanco”) durante el mes de abril, muestra una caída sistemática en todo el país y en la provincia de Jujuy, los niveles retroceden por detrás del mes de abril de 2015.

En abril de este año hay 58072 trabajadores asalariados registrados, cuando en abril de 2015 eran 58517, la tendencia a la destrucción de empelo asalariado registrado es notable y comienza en diciembre de 2018.

Si además observamos otro informe de empleo, el que registra la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), se observa al aglomerado urbano “Gran Jujuy” encabezando desde el año pasado los primeros lugares en la destrucción de empleo asalariado registrado.

En el mes de abril la EIL refleja una caída de 9,1 % interanual, triplicando el promedio del resto de los aglomerados (3,2%), y es seguida por Gran Mendoza (-4,6%), Gran Resistencia (-4,3%), Gran Córdoba y Rosario (-4,1%).

Considerado que según el mismo ministerio de Trabajo, el 52% de los asalariados del sector privado de Jujuy se encuentra no registrado, la situación de destrucción de empleo no hay forma que no sea mayor sobre este sector de trabajadores sin derechos.

El último reporte del Indec sobre el mercado de trabajo muestra aún con valores hasta marzo, previo al mayor impacto de las medidas de cuarentena, una suba del desempleo en la provincia al 8,2%, mientras el 40% de la población económica activa, busca empleo ya sea porque no lo tiene o porque con el que tiene no llega a fin de mes.

La vuelta a fase uno en la provincia ha acelerado el cierre de comercios, bares y restaurantes; mientras los más de 54 mil cuentapropista (de los cuales 43 mil está no registrados) y viven del día a día está cada vez más complicados por la imposibilidad de desarrollar sus actividades.

De conjunto, la dinámica de crisis que comenzó en 2018 se está cobrando sobre los trabajadores con despidos, puestos de trabajo en blanco que no se recuperan, en una provincia -que al igual que el resto de la región NOA- registra niveles superiores al promedio nacional en materia de precarización e informalidad laboral.

Esta situación estructural heredada de los grandes cambios operados desde fines de los años 60´y, en particular, durante las privatizaciones de los 90´, han a su vez, generado una fractura en la clase trabajadora que tira a la baja las condiciones laborales y salariales.

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En medio de la cuarentena las grandes empresas incluso aprovechan gracias al aval de la CGT para recortar salarios como en Aceros Zapla o papeleros de Ledesma, atrasar el pago de salarios de colectiveros o no pagar el aguinaldo en comercios y otras actividades de servicios.

Las centrales sindicales y gremios locales deberían romper la tregua con los gobiernos y patronales, y convocar a medidas en defensa de los puestos de trabajo en unidad entre ocupados y desocupados, registrados, no registrados e informales. De cara a un año donde la economía caería a niveles de la gran crisis de 2001 (10% o más) se vuelve cada día más necesario la organización independiente de las y los trabajadores para que la crisis la paguen los grandes empresarios y terratenientes.







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