Economía

DEUDA IMPAGABLE

El acuerdo, la deuda y el tuit de Cristina: ¿qué festejan?

La vicepresidenta se sumó al festejo público por el canje de la deuda, retuiteando el discurso del Diputado Hagman en el Congreso. Oficialistas, opositores y los "mercados" festejan un acuerdo que compensa a los especuladores y da paso a las negociaciones con el FMI. La verdadera deuda es con los jubilados y los trabajadores.

Guadalupe Bravo

Economista | @GuadaaBravo

Jueves 6 de agosto | 01:52

El acuerdo entre el Gobierno y los bonistas, por los más de U$S 65.000 millones en deuda emitida bajo legislación extrajera, sigue estando en el centro de la escena política.

El clima festivo unitario se reflejó en los “mercados”, en las felicitaciones de la oposición y en el oficialismo con aplausos a Guzmán. Esto sólo ampliará la creciente desigualdad social que afecta a las amplias mayorías.

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Sin embargo, Cristina Fernández tuiteó reivindicando la intervención del Diputado Itaí Hagman (Frente de Todos) en el Congreso, generando debate en las redes.

¿Derrumbando mitos?, veamos:

Al comienzo de su defensa sobre el acuerdo que le permitirá a los especuladores como Blackrock embolsarse hasta U$S 17.000 millones (extra respecto a la primer oferta), Hagman decía: “A mí no me pone contento que tengamos que pagar una deuda externa tomada de manera irresponsable y dilapidada por el gobierno anterior para financiar la fuga de capitales.”

*¿La deuda externa hay que pagarla?: Al igual que Alberto Fernández, sostuvo que había un compromiso con la deuda, “nos votaron para resolver ese problema.”

Pero si mencionamos promesas de campaña, Alberto Fernández dijo que el 10 de diciembre de 2019 aumentaría un 20% las jubilaciones. Eso no sucedió. Y a poco de asumir el Gobierno suspendió de la movilidad jubilatoria y aplicó aumentos por decreto escalonados, lo que les permitió un ahorro fiscal de hasta $34.000 millones (entre enero y agosto), a costa de robarles a los jubilados.

Mientras más del 70% de los jubilados y jubiladas- población de riesgo en esta pandemia- tiene que arreglárselas para llegar a fin de mes con apenas $16.874. El “compromiso” prioritario del Gobierno fue el de saldar las cuentas con los lobos de Wall Street.

A pesar de esto, Hagman sostiene (convenientemente) que lo central no es si pagar o no la deuda externa, sino “¿cómo, con quién y para qué te endeudas?”

Y señala que un importante elemento del endeudamiento macrista es el cambio en la composición de la deuda, o mejor dicho, el peso creciente del endeudamiento en dólares para pagar una deuda en pesos. Hay sobradas pruebas del fraudulento y meteórico endeudamiento de los últimos 4 años. Estas aclaraciones suman confusión: si el crecimiento exponencial de deuda bajo el macrismo, para financiar la fuga de capitales fue una estafa ¿por qué pagarla?

Aunque el diputado del Frente de Todos felicitado por Cristina, quiera evadir la discusión: lo central es definir si pagar o no la deuda externa, de la mano de una necesaria investigación.

*La renegociación no resuelve el problema de la deuda: sobre el origen y/o composición de la deuda reestructurada, que contiene los bonos de los canjes 2005 y 2010, el diputado afirma: “la sociedad tiene que saber que de los bonos emitidos no entró un solo dólar a la Argentina.” Y explica que esto es así porque esos bonos fueron emitidos para canjear los pasivos de 2001.

Pero esta revelación muestra un punto innegable: seguimos canjeando bonos previamente reestructurados. Es decir, el mecanismo del endeudamiento perpetúa los pagos, que sólo se interrumpen transitoriamente cuando el país entra en default. Porque ya no tiene dólares para pagar. Pero cuando la economía vuelve a crecer, como pasó durante el kirchnerismo, los Gobiernos retoman las negociaciones con los acreedores para volver a pagar, pero esta vez con mayores intereses para compensarlos.

Desde la dictadura a esta parte se pagaron más de U$S 600 millones de dólares. Pero la deuda no paró de crecer, pasó de ser U$S 8 mil millones en 1976 a elevarse a U$S 321 mil millones cuando se fue Macri.

Los canjes de deuda no resuelven el problema, sólo se gana cierto aire, es patear el problema hacia adelante. Y pagar la deuda lleva al default. Sólo el no pago soberano pone punto final a este saqueo.

*El pago a los buitres y el ajuste fiscal: aunque Hagman rechace el chantaje del Gobierno cambiemita al estilo “si no arreglamos con los fondos buitres hay que hacer un ajuste fiscal”. Lo cierto es que el acuerdo con los fondos buitres, un importante triunfo político para el macrismo, se aprobó en el Congreso con los votos necesarios del peronismo, además de los oficialistas.

Un conflicto que había comenzado en 2014 y Axel Kicillof no logró resolver. En 2016, también festejaron los "mercados". Tampoco podemos olvidar, que los litigios en tribunales extranjeros que implican una pérdida de soberanía, como los del juez Griesa en Nueva York, fueron habilitados por las cláusulas acordadas en el canje de 2005, investigado por estar plagado de ilícitos como señalara Claudio Lozano en su libro la Deuda Ilegítima.

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La deuda es con los jubilados y los trabajadores, ¿por qué festejan?

El discurso de 9 minutos que le gustó mucho a Cristina, tuvo un objetivo claro: seguir justificando el pago de una deuda odiosa.

Sobre el impuesto a las grandes fortunas Hagman no dedicó ni una sola palabra. ¿Casualidad? Zaiat tampoco habla de ello en su última nota dominical, y Alberto Fernández dijo que eso era un tema apto “para ansiosos”.

Algo claramente hace ruido para los laburantes, los jóvenes y los jubilados, que vienen siendo los sectores que más perdieron en pandemia con rebajas salariales, despidos y la suspensión jubilatoria. Para ellos no hay nada que festejar.

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Alberto Fernández tardó pocas horas en acomodar su relato, y pasar a decir que para crecer se necesita un dólar competitivo, superávit de la cuenta corriente y equilibrio en las cuentas fiscales. En el próximo capítulo de la deuda le toca el turno al FMI, que seguramente traerá sus viejas recetas: más ajuste para el pueblo trabajador. Aunque Hagman reivindicó la cobertura social en AUH y de jubilaciones, parece no haber sacado una cuenta elemental: con los U$S 17.000 millones extra que cedieron a los buitres se podrían costear 9 millones de IFE por 14 meses.

Una salida que ponga por delante las prioridades sociales está muy relacionado a evitar que se sigan entregando recursos millonarios. El desconocimiento soberano de la deuda y un no pago impulsado por la movilización obrera y popular, es imprescindible.







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