Sociedad

AGROECOLOGÍA

Rob Wallace: “Pagar por lo orgánico para derrotar al agronegocio no te lleva a nada, el agronegocio succiona de los dos lados”

¿Se puede enfrentar al agronegocio por medio del mercado? Hablamos con el reconocido biólogo y ecólogo sobre la ciencia y la agroecología desde una perspectiva anticapitalista.

Lunes 21 de septiembre | 14:03

Hace unos días publicamos una extensa entrevista en la que conversamos sobre diferentes temas, desde la producción industrial en megagranjas porcinas hasta los debates sobre la salud y epidemiología a nivel mundial.

En esta oportunidad publicamos dos apartados de la entrevista: en el primero desarrolla algunas referencias para pensar la actividad científica desde una perspectiva anticapitalista, crítica de las perspectiva academicista moldeada por el neoliberalismo y el agronegocio. En la segunda desarrolla su visión sobre la situación de la agroecología hoy en Estados Unidos, sus tendencias y sus dilemas.

Ambas cuestiones son centrales para pensar alternativas y estrategias frente al avance del agronegocio en las últimas décadas en Argentina y toda Latinoamérica, promovido desde los Estados, transversal a los diferentes gobiernos, y hoy con más impulso, en tanto se lo plantea como salida privilegiada a la crisis en el marco de una avanzada extractivista que incluye al fracking, la megaminería, y recientemente la creación de megagranjas de producción industrial de cerdos generadoras de virus pandémicos.

En particular, Wallace discute con la idea de que es posible enfrentar al agronegocio por medio del mercado, modificando el consumo o la producción de forma individual sin cuestionar el sistema capitalista mismo, las empresas, el Estado y gobiernos y que escuchamos recientemente por cadena nacional en la boca del presidente Alberto Fernandez: “hay un mercado de productos que se producen, verduras, frutas, proteína, respetando el medio ambiente, y esa comida son objetos de consumo de las sociedades más desarrolladas que las eligen para alimentarse a sí mismas. Tenemos que dar el primer paso enseñando esto a nuestros chicos."

Rob Wallace es uno de los más destacados académicos en el estudio de la relación entre producción industrial de alimentos, agronegocio, destrucción ambiental y generación de patógenos como virus y bacterias con potencial pandémico. Al mismo tiempo es activista y militante en estos terrenos desde el grupo Investigación pandémica para el pueblo y del Cuerpo de Investigación en Agroecología y Economía Rural. ¿Cómo ves que la pandemia expresa la forma en que el capitalismo moldea cómo se hace ciencia? Y por otro lado, Pandemic research for the people tiene referencias obvias a los grupos de Ciencia para el pueblo. ¿Qué aporte crees que hacen hoy esos grupos y en general la tradición marxista en ciencia?

Es una gran pregunta. Recién hablé un poco sobre la ciencia y su falla en reaccionar a esto, y lo ligaría un poco a lo que se le escapó a la ciencia en la pandemia, están tan enfocados en proteger un relato particular sobre cómo se originó el covid-19 que en ambos extremos la han desviado hacia la noción de una posible derrame accidental desde un laboratorio y también filtraron la noción de que el uso de la tierra conducido por el capital lleva a la emergencia de esto patógenos. Entonces están en este pequeña área del medio donde se asoman sobre la deforestación y las prácticas locales que lavan las manos de las billeteras que los financian. Y tenés gente brillante y valiente pero que también tienen sus intereses en mente, asegurándose de poder continuar operando en el contexto de universidades y laboratorios donde lo hacen. Acá en Estados Unidos, como en todo el mundo, muchas universidades públicas están siendo desfinanciadas y se están yendo hacia el agronegocio y otros sectores mercantilizados en busca de dinero, en esencia convirtiendo a las universidades subvencionadas con tierras [land-grant universities [1]] y a las universidades públicas en la Investigación y Desarrollo (I&D) del agronegocio.

Y la ciencia está basada en la noción de ayudar a sus fuentes de financiamiento a generar dólares. Se está poniendo peor en ese sentido, en tanto los parámetros dentro de los cuales uno puede debatir, argumentar y discutir, los debates científicos actuales están siendo sofocados y aplastados aún más, digamos, como que hemos llegado a la conclusión sobre los orígenes del Covid-19 solo 8 meses después de su aparición. Y eso viola algunas de las premisas profundas de la práctica científica: sin entrar en todos los detalles, digamos que la ciencia se está moviendo hacia la noción bayesiana de que tenés hipótesis múltiples y según la evidencia le asignás un porcentaje de apoyo a cada una y a medida que tenés más evidencia eso va girando, “oh, creo que esto es 30 %, esto es 20 %...”. Pero el punto es que estás abierto a la evidencia en cuanto va surgiendo y múltiples probabilidades a cada una, y de hecho el modo en que la ciencia establecida encaró la pandemia es “vamos a rechazar esta hipótesis aunque no tengamos toda la evidencia”, en parte porque están apoyando, digamos, el Estado científico; esto es, los gobiernos tanto en Estados Unidos como en China están comprometidos en apoyar a los científicos que limpian los desastres de los que hablaba recién, como lo hizo o intentó hacer el CDC en África oriental.

Es notable que aquellos experimentos peligrosos que se estaban haciendo en China sobre los estudios de “ganancia de funciones” [gain-of-function] en los que ponían SARS de murciélagos en laboratorios, estaban apoyados tanto por el gobierno chino como por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos. Eso hay que remarcarlo. Pero habla del entrelazamiento y las conexiones, es notable en un momento donde públicamente se produce una guerra fría para nosotros. Quizá soy un poco “tercer campo” en esto, vos sabés, “ni Beijing, ni Washington”, quizá estoy con la idea de que finalmente los pueblos del mundo deberíamos estar en una posición de decidir qué deberíamos hacer para protegernos; quizá también, para ir a la otra pregunta, soy de la idea de que la práctica científica misma debería tener una cara abierta al público. Eso no quiere decir que el público diga “oh, esto no es verdadero”, la evidencia, los datos, el testeo estadístico… son todos componentes de la práctica científica, pero… ¿qué preguntas elegís hacer? Digo, si te dedicás solo a contestar preguntas que el agronegocio o el Estado, en este caso el Estado burgués, dado que es un Estado de clase, si te dedicás solo a responder esas preguntas porque te pagan para eso entonces no estás necesariamente practicando la mejor ciencia. Si tenés una ciencia para la gente entonces tenés conocimientos sobre lo que quieren saber o lo que quieren oír, e históricamente las universidades subvencionadas con tierras en el medio oeste [norteamericano] hicieron eso: tenés dinero del Estado y tu objetivo es ayudar a los granjeros locales con sus necesidades, sabiendo obviamente que el Estado también tiene un carácter de clase en eso también, pero hoy estamos muy lejos del límite en eso. Digo, ahora son directamente cuestiones del agronegocio.
Así que Science for the people, Epidemic research for the people, se trata no solo de escuchar las preguntas que tiene para hacer la gente sino que podés aprender un montón sobre diferente tipo de gente, podés tener encuentros entre científicos y organizadores cotidianos, granjeros o quien sea dependiendo del asunto. Típicamente, los trabajadores saben un montón sobre cómo funcionan las cosas, así es cómo funciona el mundo, dependemos de estos “trabajadores esenciales” ¿verdad? Todos los trabajadores son esenciales, es por eso que la burguesía te contrata para hacer el trabajo, pero también quieren asegurarse de tomar todo el plusvalor que produzcas, pero el trabajo lo estás haciendo vos, entonces la gente que hace el trabajo todos los días sabe cómo funcionan las cosas. Y a menudo los científicos no lo saben. Digo, yo trabajo con granjeros, no se bien como trabajar una granja. Y no tiene que ser estrictamente marxista. Digo, una de las cosas es que tiene que estar abierto a todo tipo de personas; el punto es que en muchos países, ciertamente acá en Estados Unidos, pero en muchos países, la izquierda es bastante pequeña, puede ser más grande en Argentina, felicitaciones, acá no tenemos esa opción, pero si intentamos reclutar gente y plantearles la idea de un mundo de justicia, amabilidad, solidaridad y protección ambiental, eso implica abrirnos a la idea de hablar con gente que no necesariamente tiene acuerdo con nosotros de entrada. Ese ha sido nuestro modelo y ha sido muy notable ver cómo la ciencia es un objeto diferente, se convierte en algo diferente, no estás en el modelo único de hacer las cosas del estilo de investigación de universidad, no se trata de apilar papers o becas y subvenciones para investigación, no se trata de aprovechar la universidad neoliberal dentro del circuito del capital… el conocimiento se convierte en algo diferente, y de alguna manera, en una cosa hermosa. No es que no puedas aprender bajo otro modelo diferente, mis papers están llenos de citas de gente con la que desacuerdo en gran medida, en términos de su filosofía y en política, no quiere decir que no puedan hacer un buen trabajo, pero a menudo no pueden plantear preguntas sobre el meollo del asunto. Entonces, volviendo al comienzo, si vas con One Health [Una salud] hay un montón de gente brillante haciendo buenas conexiones pero pasando por alto el meollo del asunto, que es ¿qué está impulsando la deforestación y el desarrollo que lleva al desborde de eventos en primer lugar? Y sino podés usar la palabra que empieza con C, y no es cancer, se llama capitalismo, entonces en esencia fallaste como científico, estás estafando.

Y hay una larga historia de ciencia en esa dirección, vos mencionaste a Richard Levins y Richard Lewontin, El biólogo dialéctico, pero toda esa teoría y noción se remonta un largo camino hasta todo tipo de gente, como Christopher Caldwell en la tradición angloamericana, E. Ray Lankester… todo tipo de científicos que reconocieron desde el principio mismo, hay una tradición en países alrededor del mundo de así llamados científicos de izquierda que fueron visionarios y competentes como cualquier otro científico operando sobre el modelo capitalista, solo que eligieron hacer diferentes preguntas. Y podés llegar a un entendimiento maravilloso de las cosas que bajo el tipo de modelo reduccionista a menudo es dejado de lado. Asique lo dejo ahí.

¿Qué tan extendida es la agricultura en EE.UU. como ciencia, movimiento político y práctica? ¿Puede ser una alternativa al sistema de producción hegemónico de alimentos en las próximas décadas?

La agroecología es un campo creciente de debates en Estados Unidos, tiene múltiples versiones; hay una clase de agricultores e investigadores que reconocen y comprenden la verdadera naturaleza política de la agroecología. No es solo sobre cómo cultivás cosas sino en el contexto también de quién es dueño de la tierra y quién toma las decisiones. Hay un sector creciente de la agroecología que es menos político, que ha sido despolitizado por así decirlo. Algunos se han inclinado a lo que se llama agricultura regenerativa, que está enfocado en las porciones biogeológicas de la producción regenerativa, qué tan saludable es el suelo. Esas cosas no es que no sean importantes, porque el agronegocio se trata de convertir el suelo en polvo tan rápido como se pueda, entonces si estas comprometido a regenerar eso, en esencia estás diciendo que no estás comprometido con lo que se llama arreglos espaciales [spatial fixes], es decir, no estás acá para destruir la tierra y después saltar a otro lugar.

‘Estoy acá, localizado, para producir un buen suelo limpio y para ayudar a producir una economía de la ciudad que sea saludable en movimiento…’ Entonces en un sentido es político, pero no demasiado, porque como discutimos acá los [norte]americanos son [norte]americanos, quiero decir la gente de Estados Unidos, que en esencia acepta las premisas de su opresor. Así que incluso muchos de los agricultores regenerativos, agricultores apoyados por la comunidad, Agricultura Apoyada por la Comunidad (CSA, siglas en inglés) pueden aceptar la economía bajo la cual se encuentra su producción. Entonces tenés un montón de agricultores locales que quieren hacer lo correcto por el suelo y la gente pero tienen el acceso al mercado bloqueado y en este punto eso no tiene nada que ver con cómo cultivaste, tiene que ver con quién tiene el poder y cuando está el agronegocio en muchos de estos estados del medio oeste, en esencia es un pueblo [propiedad] de la compañía, está dirigida por el agronegocio. Entonces todos esos esfuerzos por no seguir escalando, sino desescalar en una producción regenerativa y ecológica es limitada y bloqueada.

Así que, en los Estados Unidos en los últimos 20 años, ha habido una puja por mejor comida, la comida ha sido horrible por muchas décadas. Hubo en esencia una revuelta de la burguesía y los Estados Unidos fue dividido, bifurcado en términos de ricos y pobres, y también el mercado de los alimentos, entonces tenés comida orgánica para la gente rica que lo puede pagar y comida de mierda para el resto del país. La forma en que fue atrapado el agronegocio fue parecida a un ciervo frente a un reflector, no sabés a dónde ir, porque tenías todas esas compañías orgánicas a las que les iba bastante bien para ese uno por ciento que tiene el dinero para comprar productos orgánicos y estaban perdiendo el control de todo el relato sobre la comida, de la narrativa. Entonces lo que hizo el agronegocio fue justamente comprar a todas las compañías orgánicas, y así se consolidaron, las tomaron; así que ahora están de los dos lados de esa bifurcación entre lo orgánico y la comida de mierda para todo el resto.

Así que, en esencia, no podés votar con tu dinero: pagar por lo orgánico para derrotar al agronegocio de la comida de mierda no te lleva a nada, porque el agronegocio succiona de los dos lados. De nuevo, es la profunda despolitización acá en Estado Unidos, es un tipo de economía basada solamente en lo que los dólares pueden hacer y adonde van, y hay una falsa conciencia. Sin embargo, las cosas sí cambian y crecientemente a lo largo de todo el espectro político (y eso es algo que hace el agronegocio en Estados Unidos, que realmente molesta a todo el mundo), en todos los ámbitos, desde los trumpistas hasta el medio oeste rural más profundo están realmente molestos con lo que se ha hecho, tenés un montón de agricultores que quizá, como si dijéramos, sufrieron el Síndrome de Estocolmo, que aceptaron las premisas de agronegocio opresor, pero después también tenés un montón de agricultores que están en la misma que saben que es una mierda pero que no tienen otra opción.

Entonces lo que la agroecología y agricultura regenerativa tiene que hacer en los Estados Unidos es mostrar que existe una alternativa de trabajo que ayuda a los agricultores a pagar las cuentas y que los protege, en el doble sentido de proyecto político y como proyecto económico. Y hay muchas cosas bastante interesantes, muchas cosas pasando, muchos cambios, crucemos los dedos, habrá un tiempo y lugar para estas ideas, mucho más desarrolladas en latinoamérica, en términos de conciencia y entendimiento de las relaciones entre la política, los alimentos y la agricultura, y quizás esperemos avancemos en esa dirección.”



[1Universidades o instituciones de educación superior en los Estados Unidos designada por un estado para recibir los beneficios de las leyes Morrill de 1862 y 1890. Muchas fueron creadas a expensas de las poblaciones originarias de los territorios.







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