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PATEANDO EL TABLERO JUJUY

Tareas de cuidado: sobre la explotación y la opresión de las mujeres en medio de la crisis sanitaria

En un contexto de crisis sanitaria, económica y social esta problemática toma otras dimensiones, horas interminables, jornadas extenuantes, recaen en las espaldas de las mujeres.

Natalia López

Docente universitaria | FHYCS UNJu

Jueves 26 de marzo | 22:37

Nos encontramos en medio de una pandEmia que hace colapsar los sistemas de salud, una crisis económica de niveles históricos, y una psicosis social que recorre el mundo por la propagación del covid-19 . Esto ha llevado a los estados nacionales a tomar medidas al respecto, en Argentina el cierre de fronteras, la suspensión de las clases, se declaro una cuarentena obligatoria reforzada por un gran despliegue del aparato represivo y una deriva punitivista. Posiblemente y aunque no es oficial la cuarentena se extienda por varios días más.

Esta situación a obligado a que muchas mujeres que pueden quedarse en sus casas (la mayoría cumpliendo con trabajos desde el hogar) se hagan cargo casi de la totalidad de las tareas de cuidado, a las que cumplen con tareas esenciales a una doble o triple jornada, a llegar a sus hogares después de largos turnos, tiene que continuar con las tareas domesticas, los cuidados de la familia, entretenimiento y tareas escolares, y un gran sector parte dela economía informal, muchas madres sostenes de familia, que tiene mas miedo a morir de hambre que por culpa de un virus.

La pandemia producida por el covid19, no solo deja muertxs, si no que pone de manifiesto por una lado la crisis de una sistema sanitario arrasado por el lucro y las ganancias legitimadas por políticas estatales, y por otro la gran cantidad de trabajo informal, no registrado, cuentrapropistas etc, las más vulnerables y perjudicadas.

¿Que son las tareas del cuidado? las mujeres lo sabemos muy bien, aunque aveces no de manera consciente ya que se expresa como un mandato social, donde asumimos esas tareas como “responsables directas y naturales”, las tareas de cuidado son todos los procesos ejercidos fundamentalmente por mujeres que garantizan el desarrollo y la sostenibilidad de la vida, pueden ser estos remunerados o no. Por lo tanto se refiere no solo a las tareas que realizamos en nuestras casas y que es un trabajo invisibilizado, si no también (debido a la división social del trabajo) a las ramas de la economía altamente feminizadas, es decir trabajos ejercidos casi exclusivamente por mujeres, por ejemplo: El trabajo de las empleadas domésticas, los jardines maternales, guarderias, el cuidado de la salud, enfermeras y cuidado de ancianos.

En la actualidad y debido a los grandes procesos de proletarización en las ultimas 5 décadas, las mujeres (incluso los niños) salimos a trabajar fuera de nuestras casas, somos parte de esa cadena de producción que mueve al mundo, generamos bienes-mercancias o servicios, en esta situación padecemos la brecha salarial entre géneros, es decir cobramos menos que un hombre cumpliendo la misma tarea, y también somos la mayoría de la población precarizada.

A esta explotación económica se le suma la doble jornada laboral, la sostenibilidad de la vida, que no solo debe entenderse o reducirse a las tareas domésticas como cocinar, mantener limpia nuestra casa, lavar, planchar, hacer compras y un largo etcétera, si no una trama compleja e integral de tareas de cuidado, que están atravesadas por aspectos materiales, psicológicos y emocionales, que a su vez generan y garantizan la reproducción de la fuerza de trabajo productivo y sostienen este sistema económico.

Una nota del New York Times sobre estudios que revelaban cifras de cuanto se ahorra el sistema capitalista en lo que se denomina trabajo reproductivo o las tareas de cuidado, indica una cifra realmente impactante, el valor de este trabajo oculto es de 10,9 billones de dólares, según un análisis de Oxfam. Esa cifra es mayor a los ingresos combinados de las 50 empresas más grandes que aparecieron en la lista Fortune Global 500, que incluye a Walmart, Apple y Amazon.

También se comparo la distribución del trabajo no remunerado entre géneros, en Argentina la distribución del trabajo domestico y las horas invertidas en tareas de cuidado es bastante asimétrica, las mujeres un 76% y los hombres un 24%.

Los hombres no cargan con esta doble jornada laborar y están casi exentos de estos oficios sean o no remunerados, por ende termina siendo un mandato que las mujeres debemos asumir como algo natural, velado por toda una ideología que nos habla de instinto maternal, amor romántico, la entrega y el sacrificio, ser “buenas mujeres, madres y esposas”, aun así socialmente estas tareas son vistas como inferiores respecto del trabajo masculino y fuera de nuestras casas.

Un estudio reciente del Indec mostró que 8 de 10 de mujeres realizan tareas domésticas en el hogar, el doble que en el caso de los varones. A esto se suma un factor importante, señalado por Lucía Ortega en “Crisis, brechas y precarización: la situación de las mujeres trabajadoras en Argentina”, que es la dificultad para medir estadísticamente el ajuste en las tareas domésticas: En un contexto de suba de precios y deterioro de los ingresos tienden a intensificarse las tareas del hogar, por la necesidad de reemplazar productos adquiridos en el mercado por otros realizados internamente para abaratar gastos. Entre ellos, la elaboración de alimentos, el cuidado de adultos mayores y niños, la contratación de personal de limpieza. A eso se agrega el achicamiento de servicios provistos por el Estado (educación, salud).

El trabajo reproductivo o el trabajo de los cuidados ha sido históricamente sobrecargado en la mujer, pero también en las clases sociales más vulnerables tales como la clase social trabajadora. personas migrantes, y personas de color.

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Una mujer que tiene dos hijos y cobra una AUH pero a la vez trabaja de empleada domestica y niñera, deja a sus hijos con su abuela o una tía,estos ejemplos salen en un dialogo comunentre muejres y es que es una gran cadena de opresiones y violencias cotidianas.

¿Que hacen las mujeres que deben asistir a sus trabajos y tienen al cuidado niños y niñas con quienes lxs dejan, como les da el cuerpo para volver a sus casas y “cumplir” con todo lo que queda por hacer? ¿ Como se hace para garantizar estas tareas , expuestas en medio de una pandémia que lleva miles de muertos, con pocos recursos, con salarios de miseria?¿Las que se pueden quedar y cumplen con trabajos desde sus casas, pero a la vez cuidando a sus hijxs?

Esta situación que estamos atravesando, extiende las cargas horarias y las tareas de cuidado sea este remunerado o no, tenemos jornadas abrumadoras que nos afectan directamente, corporal y psicológicamente a las mujeres.

La “crisis de los cuidados” se profundiza con el ajuste, con la recesión que se avizora y la crisis sanitaria y se manifiesta centralmente en una sobreexplotación que golpea doblemente a las mujeres.

En algunos casos no es una doble jornada si no una triple con dos turnos u horas extras, y es llegar a nuestras casas, agotadas, con dolores y preocupaciones, donde vemos limitada toda nuestras capacidades y potencialidades de intervención en el orden publico, el esparcimiento o el desarrollo cultural.

Estos son los embates que tenemos contra el sistema y en contextos como este hay que doblegar los esfuerzos, no para aguantar mas esas jornadas extenuantes, las tareas del hogar o la maternidad a solas, sino para seguir revelándonos contra ello, por que el sistema nos quiere en nuestras casas, solas, agotadas y frustradas. Y frente a eso por el contrario buscamos la mayor organización, hoy ante una situación de emergencia aportamos desde nuestros lugares y espacios con la fuerza de las y los trabajadores, pero no nos conformamos y sabemos que con la fuerza de millones podemos cambiarlo todo de raíz.







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