Géneros y Sexualidades

OPINIÓN

Un joven PRO meritocracia: Piter Robledo, el chico Playboy

Tiempo estimado 7:04 min


Entrevistado en la revista Playboy, Piter Robledo busca proyectarse como un representante de la renovación política sosteniendo lo más podrido de la política tradicional.

Viernes 25 de agosto de 2017 | Edición del día

Habiendo conquistado la Subsecretaria de la Juventud en el Ministerio de Desarrollo Social con el ascenso de Cambiemos al gobierno, inauguró sus funciones despidiendo varias decenas de trabajadores, reemplazandolos por amigos y militantes PRO.

Actualmente es el encargado de organizar la asistencia estatal de la juventud gubernamental en el programa “Acá Estamos”, canalizandola a través de comedores, clubes y “referentes” barriales.

Robledo niega las acusaciones de clientelismo, incluso el diario La Nación reconoce que la principal preocupación del Gobierno es mejorar su imagen en los sectores más empobrecidos y fomentar el desarrollo de dirigentes Pro en los barrios (atados, por su puesto, a la ayuda estatal). Una juventud creada específicamente para el control social.

Si bien al contraponer a Robledo con el estereotipo de puntero pejotista puede aparentar ser un simple “cheto” acomodado (imagen que busca fomentar), su rol como dirigente de la Juventud Pro lo posiciona como un colaborador político directo de las cúpulas de su partido, entre ellos el jefe de Gabinete Marcos Peña y el ministro del Interior Rogelio Frigerio, gracias a quienes pudo cumplir un rol fundamental en el armado de listas legislativas, incorporando a numerosos referentes de la juventud que dirige a las listas de Cambiemos. ¿Renovación Generacional? No. Podrán pertenecer a una nueva generación, pero la política que defienden es la misma basura de siempre, un bolsón de comida y arreglos en el club del barrio como supuesta inclusión mientras millones viven en la pobreza.

¿Meritócrata progresista? No, derechoso pragmático.

Consciente del rol que se le asignó como lavada de cara del Macrismo, Robledo se esfuerza constantemente por presentarse como un joven preocupado por la desigualdad económica y la falta de oportunidades que esta genera. Se desgarra la ropa lamentando la pobreza, pero defiende abiertamente el plan económico de ajuste impulsado por el gobierno que no hace más que profundizarla.

Impulsa el deporte, y la capacitación laboral como respuesta a la marginalidad mientras su gobierno planea una reforma laboral que condenaría a los trabajadores del país a ser la mano de obra barata del mundo. Su única crítica explayada en la entrevista, puede condensarse en que se generaron demasiadas expectativas en el “segundo semestre”, insinuando que el macrismo promete demasiado.

Sin embargo, tras negar la existencia de la derecha o la izquierda procede a hacer una férrea defensa de los intereses de las grandes empresas. Cuando el entrevistador le pregunta su opinión respecto a la represión a los obreros de Pepsico su respuesta es categórica: “El país tiene que empezar a regirse por la ley.” Su única observación negativa fue “estábamos a 15 días de las elecciones”. Similar es su respuesta cuando le preguntan por la represión en el Borda, a los maestros y a las mujeres: “Yo también fui a marchas y nunca quise romper el espacio público. Nunca traté de romper la Catedral, ni traté de romper el Obelisco.”

Ingenuo sería pensar que Robledo desconoce los fallos judiciales que obligan a la patronal a reincorporar de los trabajadores de Pepsico y es incumplida hace meses, o que los incidentes en la Catedral en el marco de la marcha de la mujer fueron instigados por su compañero de militancia Agustín Montagut (un ex neonazi y actualmente secretario de Patricia Bullrich). Tampoco desconoce las detenciones ilegales, las torturas y los abusos a las travestis por parte de la Policía de la Ciudad y la Bonaerense. Siempre hubo dos tipos de leyes, la que se aplican sistemáticamente contra los trabajadores y quienes salen a luchar, y aquellas que son violadas sistemáticamente por las fuerzas de seguridad, los empresarios, los políticos del régimen, las burocracias sindicales compradas y los punteros del barrio.

No es casual. El macrismo podra permitirse una cara progresista manteniendo los planes de apoyo estatal como la Asignación Universal por Hijo o fomentando una militancia asistencialista en los barrios, pero jamás podría permitirse ser asociado a las organizaciones de izquierda trotskistas y nuestra práctica en el movimiento obrero. La organización independiente de los trabajadores, la lucha contra las burocracias vendidas y las patronales que descartan cientos de trabajadores como pañuelos es justamente lo que estos referentes de cambiemos buscan evitar.

Pink Washing y los beneficios empresariales.

El pink washing (lavada de cara “rosa” en argento), no es innovación macrista, pero ciertamente saben aprovecharlo. Así como la derecha ultra-nacionalista en alemania presenta dirigentes lesbianas para disimular el carácter reaccionario de sus políticas, el Macrismo, cuyo base de poder fue la “gay friendly” Buenos Aires presenta las conquistas reales del movimiento (como la unión civil primero y el matrimonio igualitario luego) como muestra de que son una nueva derecha, que ya no estaría ligada al oscurantismo eclesiástico como tradicionalmente lo estuvo (aunque los subsidios a la iglesia católica y los dirigentes del PRO del Opus Dei clamen a gritos lo contrario).

Robledo lamenta que las movilizaciones del orgullo en Argentina están cargadas de política y denuncias al Macrismo, y comenta “Yo estuve en la Marcha del Orgullo de Madrid, que me invitaron, donde todos estaban de acuerdo en celebrar la diversidad de ideas”. Esta marcha fue denunciada no sólo en España sino también mundialmente por su claro objetivo de mercantilizar las luchas, y lucrar con la diversidad sexual, donde empresas reconocidas por su homofobia y transfobia laboral hacen gala de su inclusión presentándose como sponsors del evento.

Sin pudor, esta misma política es impulsada en argentina. Mientras miles de jóvenes homosexuales, lesbianas, bisexuales y travestis tienen que ocultar su identidad de género y su sexualidad para no ser perseguidos, y se les niega a las personas trans el acceso al trabajo, se realizaba con la presencia de Robledo la décima Conferencia de Empresas y Turismo LGTB (gnetwork), quienes se reunieron para definir los mejores métodos para llenarse los bolsillos con el turismo lgtb.

Desde el Frente de Izquierda, reclamamos una vez más “¡Nuestras vidas valen más que sus ganancias!”. Lo hacemos junto a los miles que reclaman en las calles “¡Basta de Travesticidios!” “¡Basta de persecución policial!” “¡Aborto Legal!” y “¡Cupo Laboral Trans!”. Es a nosotros a quienes tendrán que enfrentar para intentar imponer esa lógica de la libertad que Robledo tanto defiende. Libertades para las que salgan adelante… para las demas “Aca Estamos”.





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