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Red Internacional

Un panorama por la situación epidemiológica ante la circulación comunitaria declarada, con vacunación todavía insuficiente y la necesidad de medidas para cortar las cadenas de contagio y evitar la circulación viral.

Juan DuarteCiencia y Ambiente | tw: @elzahir2006

Viernes 27 de agosto | 18:34
Argentina ante la variante Delta: ¿Qué se sabe hasta ahora? - YouTube

Esta semana se informaron las primeras muertes de pacientes ocasionadas por la variante Delta en el país, y se confirmó la circulación comunitaria en la Provincia y Ciudad de Buenos Aires.

Con los niveles de positividad más bajos desde el inicio de la pandemia y la inminente circulación de esta variante es una oportunidad para tener preparado todo para testear, rastrear y aislar, cortando los contagios.

¿Qué se sabe de la variante Delta? Fue detectada en la India y ya generó nuevas olas de contagios en Estados Unidos y países de Asia, Europa y África, mostrando ser una variante más contagiosa y más letal.

Según un estudio realizado en Reino Unido y publicado en un paper en The Lancet hoy, la variante delta causa 2,26 veces más hospitalizaciones que la variante la Alfa según, con resultados aproximadamente similares para no vacunadxs o vacunados solo una dosis. Según el epidemiólogo Eric Feigl Ding, esta variante es 3,6 veces más severa que la original de Wuhan.

Grafico: casos confirmados de casos confirmados en EE.UU., Israel y Reino Unido.

Las vacunas con las que contamos en la actualidad son efectivas para reducir el desarrollo grave de la enfermedad, pero no la evitan totalmente ni tampoco la infección y contagio del virus: con una dosis la protección cae aproximadamente al 30 % frente al contagio. Y según el CDC de los Estados Unidos, aún vacunadas con ambas dosis, las personas contagiadas contagian el virus a niveles similares a no vacunadas.

El reparto de vacunas sigue marcado por la irracionalidad capitalista. Mientras los países ricos se están preparando para ofrecer una tercera dosis de las vacunas a sus poblaciones, la variante Delta está causando una tercera ola mortal en África, que tiene menos del 2 % de su población vacunada.

Países con muy alta vacunación, como Israel 63 % con dos dosis, o Estados Unidos, 51 %, tienen picos de contagios, hospitalizaciones y fallecimientos.

Gráfico: fallecimientos en EE.UU., Israel y Reino Unido.

Es decir que Argentina no está en las mejores condiciones para resistir la “ola” de Delta con solo 28 % de la población vacunada con dos dosis.

Sin embargo, la política del gobierno nacional y los provinciales es naturalizar la presencialidad en todas las actividades, sin preparar medidas que corten la cadena de contagios.

Esta semana, el gobierno realizó un anuncio que va directamente a contramano de las necesidades sanitarias si se tiene en cuenta lo que sucede en Estados Unidos: mientras que en aquel país se observan picos de contagios y hospitalizaciones en las escuelas, donde la mayor parte de la población no está vacunada, el Ministro de Educación Nicolás Trotta anunció que a partir del próximo 1 de septiembre se regresará a la presencialidad plena en las escuelas acortando incluso las distancia mínima, 0,90 metros a 0,50 en las aulas. Un anuncio preocupante en la misma semana en la cual se reconoce la circulación comunitaria de la variante delta, sin ninguna precisión –más allá incluirlas en el anuncio– respecto a las medidas para mejorar la infraestructura, testeos, medidores de dióxido de carbono, recursos disponibles, etc. tal como vienen exigiendo los sindicatos docentes combativos. El estado de Nueva York, por ejemplo, anunció esta semana el testeo aleatorio del 10 % de la población escolar cada semana como medida para detectar y rastrear casos.

Gráfico de ingreso de hospitalizaciones en Estados Unidos en población escolar y secundaria. Fuente: @erictopol.

Esta lógica no es la indicada para acabar con la pandemia, no se puede considerar a la vacunación como la única herramienta contra el coronavirus. Partimos de reconocer la importancia de la vacunación, y la necesidad de que liberen las patentes y se hagan públicos todos los procedimientos para poder producirlas masivamente, pero también hay que testear, rastrear y aislar cada caso; garantizar la ventilación en todos los lugares de trabajo y barbijos para todos y todas adecuados frente a las nuevas variantes. Junto a estas medidas, licencias para aislarse sin pérdida salarial, tanto por estar infectado por el virus como por ser contacto estrecho de casos positivos. Y, por supuesto, fortalecer el presupuesto y condiciones de trabajo de las y los trabajadores de la salud.

Estas son solo medidas elementales frente a la variante Delta, pero también son claves para evitar la aparición de nuevas variantes, una posibilidad cada vez más reconocida por la comunidad científica.

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