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Red Internacional

El avance de la variante delta configura una carrera contra la vacunación marcada por la escasez. La comisión nacional de inmunizaciones evalúa combinar vacunas, pero ¿qué fundamentos tiene hasta ahora esa posibilidad?

Juan DuarteCiencia y Ambiente | tw: @elzahir2006

Miércoles 30 de junio | 18:04

La variante delta del coronavirus genera preocupación en todo el mundo dada su mayor transmisibilidad (140% más transmisible que la variante original), “escape de inmunidad” que hace que genere reinfección y que, aunque las vacunas siguen siendo efectivas, baje su efectividad.

Ligado a lo anterior, esta variante presenta un aumento vertiginoso en su prevalencia en los países en los que circula (en Inglaterra ya el 99% de los casos corresponde a Delta y está dando lugar a fuertes rebrotes, al igual que en Israel, ambos países con alta vacunación completa, ver gráfico). Todo esto configura una carrera de tiempos entre el avance de la vacunación y la diseminación de la variante en cada país en la que, como se verá, hasta ahora la evidencia se inclina a tomar las medidas necesarias para terminar con la escasez de vacunas y aplicar ambas dosis a la mayor cantidad de población.

Gráfico de avance de prevalencia de la variante y aumento de la variante delta (en verde), frente a alfa (en rojo), y gamma (salmón). Fuente: https://covariants.org/per-country

El problema es que la producción de vacunación está marcada por la irracionalidad de la producción capitalista, que configura un “nacionalismo” de vacunas en el cual un solo puñado de países concentra la mayor parte de las dosis producidas mientras la gran mayoría avanza solo muy lentamente. La escasez es la norma.

Entonces, suponiendo que esas condiciones no cambien, y dejando de lado que sin terminar con la circulación viral es muy difícil evitar mutaciones y la evolución de nuevas variantes (y esto implica tomar medidas no farmacológicas), se plantean dos vías para sortear la escasez y dos interrogantes, que son los que tienen en vilo a científiques de todo el mundo: la primera es la posibilidad de mezclar vacunas de diferentes tipos y compañías para completar los esquemas de dosis; la segunda es la conveniencia o no de diferir las segundas dosis.

Justamente sobre lo primero, hoy se reunirá la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn) para debatir las diferentes opciones con miras a hacer un intercambio de vacunas de diferentes laboratorios. Pero, ¿qué se sabe hasta ahora?

Investigaciones sobre combinación de diferentes vacunas

Hasta el momento, si bien algunos países están evaluando este camino, y hay casos puntuales (Merkel, por ejemplo, recibió una dosis de la vacuna de Moderna -mARN- luego de la primera de AstraZeneca -vector viral-), los pocos estudios al respecto son trabajos todavía no revisados por pares (lo que se conoce como “pre-print”) o comunicados de las mismas compañías, con lo cual no hay evidencia científica.

El lunes se conocieron los resultados de un estudio que combinó las vacunas de Oxford-AstraZeneca y Pfizer-BioNtech, cuyos resultados sugieren que la mezcla podría provocar una respuesta inmunitaria protectora contra Covid-19. En el ensayo, llamado Com-COV, los voluntarios produjeron altos niveles de anticuerpos y células inmunes después de recibir una dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech y una dosis de la inyección AstraZeneca-Oxford.

En la primera fase del estudio, se les dio a 830 voluntarios una de las cuatro combinaciones de vacunas. Algunos recibieron dos dosis de Pfizer o AstraZeneca, y otros recibieron una dosis de AstraZeneca, seguida de una de Pfizer o viceversa. Y se esperó cuatro semanas entre dosis, pero como los estudios han encontrado que la vacuna AstraZeneca proporciona una protección más fuerte si la segunda dosis se retrasa hasta 12 semanas, se va a realizar una prueba separada de 12 semanas, cuyos resultados se esperan para el próximo mes.

Si bien los voluntarios informaron más escalofríos, dolores de cabeza y dolores musculares que las personas que recibieron dos dosis de la misma vacuna, fueron efectos secundarios de corta duración.

Los resultados de medición de respuesta inmune en los voluntarios señalaron que:

  •   Quienes recibieron dos dosis de Pfizer-BioNTech produjeron niveles de anticuerpos aproximadamente 10 veces más altos que quienes recibieron dos dosis de AstraZeneca.
  •   Quienes recibieron Pfizer seguido de AstraZeneca mostraron niveles de anticuerpos aproximadamente cinco veces más altos que aquellos con dos dosis de AstraZeneca.
  •   Y quienes recibieron AstraZeneca seguido de Pfizer alcanzaron niveles de anticuerpos tan altos como los que recibieron dos dosis de Pfizer.

    Según el Dr. Mathew Snape, que dirigió el estudio, las diferencias probablemente se reducirían en los voluntarios que reciben una segunda dosis después de 12 semanas, cuando la vacuna AstraZeneca ha tenido más tiempo para fortalecer sus efectos (otro estudio publicado en The Lancet encontró que la respuesta inmune de la vacuna era mayor cuando la segunda dosis se retrasaba 12 semanas en vez de cuatro, (81 % frente a 55 con uno de seis semanas).

    El estudio también encontró que el uso de diferentes vacunas producía un nivel más alto de células inmunes frente al coronavirus que utilizando dos dosis de la misma vacuna de AstraZeneca, para lo cual Snape dijo que no tienen una respuesta aún.

    Según Snape, a pesar de que "esto proporciona una evidencia tranquilizadora que debería funcionar" frente a la necesidad de mezclarlas, lo recomendado es basarse en la evidencia de los grandes estudios y aplicar dos dosis de la misma vacuna.

    El mismo equipo comenzó un ensayo similar incluyendo vacunas de Moderna y Novavax a la lista de posibilidades.

    El estudio confirma un resultado similar de otro realizado en el Estado español, denominado CombiVacs, con las mismas vacunas y publicado en mayo de este año.

    ¿Diferir o no las segundas dosis para vacunar más gente?

    A favor de esto, un estudio publicado por la Universidad de Oxford publicado esta semana señala que la segunda dosis de la vacuna de AstraZeneca puede retrasarse hasta 45 semanas y dar lugar a una respuesta inmune mejorada (el estudio también afirma que una tercera dosis luego de seis meses de la segunda redundaría en una mayor respuesta inmune, pero el grado de inmunización luego de 45 semanas la haría innecesaria).

    También, como hemos señalado en este diario, un estudio pre-print) muy reciente muestra que en el Reino Unido la aplicación de una dosis de la vacuna de Oxford – AstraZeneca tiene un 71% de efectividad en evitar las hospitalizaciones por la variante delta, mientras que el esquema completo de dos dosis tiene un 92% de efectividad. Mientras que otro publicado en The Lancet, por su parte, ubica estos números en el 60 al 73%, indicando una protección “sustancial aunque reducida”.

    Pero este estudio contrasta con otro realizado en Escocia y publicado tambien en The Lancet, que señala que con solo una dosis la eficacia de la vacuna de AstraZeneca contra la infección con la variante delta es de solo el 18 %, mientras que la de Pfizer llega solo al 30 %, mientras que con dos dosis llegan a 60% y 79% respectivamente (lo cual implica a su vez una reducción frente a otras variantes, pero sería aceptable). Un comunicado del gobierno de Inglaterra en mayo señalaba la misma situación: frente a delta, la eficacia con solo una dosis, y luego de 4 semanas de aplicada, baja al 33 %.

    Por otro lado también, sobre la posibilidad de retrasar la vacunación en mayores para aplicar una dosis en más jóvenes, un estudio del CDC de los Estados Unidos muestra que incluso con una efectividad alta (96%) la diferencia de riesgo por edades hace que lo más razonable sea completar el ciclo de vacunación en mayores antes que vacunar a menores de 40.

    Algunas conclusiones

    Si bien estos resultados preliminares muestran que efectivamente la combinación de vacunas podría ser una posibilidad de emergencia, es importante resaltar, como señala el Dr. Snap, que todavía no son estudios concluyentes, por lo que la opción más validada sigue siendo aplicar la misma vacuna en ambas dosis. En todo caso será importante contar los los estudios para evaluar inmunogenicidad y seguridad de las distintas combinaciones.

    Sobre estirar el tiempo entre dosis, frente a la variante delta estos estudios también sugieren que lo mejor es completar el ciclo de dos dosis en los tiempos previstos. En todo caso, la aplicación de solo una dosis no puede no equipararse a dos, por ejemplo, para imponer la presencialidad forzosa sin condiciones adecuadas (como acaba de disponer el gobierno para trabajadores estatales y denuncian diferentes sectores de trabajadores) o abrir actividades sin medidas de cuidado necesarias como la gastronomía.

    Si estas medidas se evalúan por la escasez de vacunas, es muy importante recodar que, en Argentina, el laboratorio mAbxience de Hugo Sigman ya produjo el principio activo para más de 100 millones de dosis de la vacuna de Oxford-AstraZeneca, de las cuales llegaron poco más de 2 millones a pesar de que el gobierno argentino las pagó por adelantado. Por otro lado, existe la capacidad de envasarlas, tanto en Richmond, que ya está envasando una Similar, la Sputnik, como en diferentes laboratorios públicos. Declarar de utilidad pública el laboratorio para producir cuanto antes las vacunas y vacunar con dosis completas a la población, como plantea el Frente de Izquierda Unidad, es una opción posible en lo inmediato.

    Pero además de las vacunas, es necesario impedir la circulación del virus y en particular de la variante delta, para lo cual sería necesario terminar con el nivel de testeo (la positividad ronda el 30% sostenida) y volcar recursos para una campaña de testeo, rastreo y aislamiento de casos (en el país se producen diez test, financiados por el Estado, que se están exportando también). Es una medida urgente para evitar lo que ya vimos respecto a las variantes Alfa (inglesa) y Gamma (Manaos), que pudieron ingresar y circular a principio de año sin cambios en el esquema de testeo.

    Finalmente, a nivel global la eventual combinación de vacunas tampoco resuelve la escasez que genera el sistema de patentes y propiedad intelectual. Terminar con este sistema va a ser clave para evitar el surgimiento de nuevas variantes.

    Te puede interesar: ¿Pandemia hasta cuándo? El covid-19 y la irracionalidad capitalista-> http://www.izquierdadiario.es/Pandemia-hasta-cuando-El-covid-y-la-irracionalidad-capitalista]




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