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Red Internacional

En la última reunión de los mineros y su sindicato con el Gobierno, quedó en claro, que no hay ninguna respuesta oficial ante el peligro de pérdida de los 700 puestos de trabajo. El gobierno provincial y nacional al dejar pasar juega a favor de Glencore. Se necesita discutir un conjunto de medidas para defender los puestos de trabajo y la fuente productiva.

Miércoles 6 de enero de 2021 | Edición del día
Foto: archivo 2019.

Pasaron 50 días desde el anuncio del cierre de minera Aguilar por parte del grupo Glencore el pasado 16 de noviembre.

El motivo del cese de operaciones, según la multinacional más grande del mundo en los negocios con materias primas, es el agotamiento del mineral.

Sin embargo, los propios trabajadores e ingenieros sostienen que aún hay reservas de plomo, plata y zinc. También el gobernador, Gerardo Morales, en el programa “El Pulso de la Semana” que transmite Canal 7, afirmó “Glencore tenía 20 blancos para explorar y exploraron 8”.

No obstante, las palabras del Gobernador, desde el gobierno de la provincia no se tomaron medidas elementales en defensa de los recursos naturales –que son de propiedad estatal-, mucho menos sobre la perspectiva de pérdida de los 700 puestos de trabajo y que la localidad de El Aguilar no se transforme en un pueblo fantasma.

Tampoco hubo respuesta por parte del gobierno nacional, el cual lanzó una “Mesa del Plan Estratégico para el Desarrollo Minero Argentino” para los próximos 30 años. Si en el primer año de este plan ya comienza dejando correr el cierre total de una mina, evidentemente empezamos mal.

[Video] Testimonios durante la masiva movilización de mineros de El Aguilar

Con el correr de los días se hace cada vez más difícil la situación de los mineros y sus familias, sobre quienes no solo reina la incertidumbre, sino también la presión del pulpo Glencore que les ofrece dinero a cambio de retiros “voluntarios”.

De parte de la seccional local de AOMA se han pronunciado en contra del cierre de la mina, aunque no han sido contundentes al momento de establecer un plan de lucha a la altura del ataque. Incluso en declaraciones del Sec. Gral. y como se pudo comprobar en el último acta firmada junto a funcionarios del Gobierno, se dejó el pedido para que las indemnizaciones sean dobles llegado el caso de despidos. Este último planteo deja una ventana abierta que pone en duda hasta qué punto se busca defender el conjunto de los puestos de trabajo.

Tenemos frescas las experiencias de los trabajadores ante el cierre de la fundidora en Palpalá por parte de Glencore, donde la dirección de la UOM, se limitó a tramitar los despidos a cambio de las indemnizaciones al 50%. O el caso del Ingenio La Esperanza, donde la dirección del sindicato azucarero, tras dejar pasar los 338 despidos, aceptó la quita de las categorías de los obreros que quedaron tras la llegada de un nuevo inversor que trajo el Gobierno.

Considerando la importancia de defender la fuente laboral y productiva de minera El Aguilar, sabiendo que su cierre va a tener consecuencias muy duras sobre la población del lugar, como ya se vivió en Palpalá con la privatización de Altos Hornos Zapla, es que ponemos a consideración de los trabajadores y sus familias una serie de medidas para ser discutidas en las asambleas del sindicato.


Hacer de mina El Aguilar, una gran causa popular

Glencore lanzó un plan de guerra con el anunció del cierre de la mina, el hecho que el Gobierno provincial y nacional, dejen correr y siquiera exijan la intervención de la Policía minera, técnicos, geólogos y profesionales de la UNJu y otras universidades nacionales que puedan corroborar el estado de las reservas de mineral, lleva a que solo se pueda confiar en la fuerza del pueblo trabajador y en el apoyo popular que demuestra tener el reclamo de los mineros como se expresó nuevamente en las calles de San Salvador durante la última movilización.

Para organizar esta fuerza social es necesario dejar en claro que el objetivo principal es la defensa de la fuente laboral y la continuidad de la actividad minera, sin que se afecten los derechos laborales conquistados. Esto demanda hacer del ataque a los mineros por Glencore, una gran causa popular, involucrando en primer lugar a AOMA central para que rodee de apoyo, solidaridad y acciones a la sección de Jujuy. “Si tocan a uno, tocan a todos”.

Más aún frente a multinacionales que tienen un poder que no se puede enfrentar solo en una provincia, Glencore tiene minas en Catamarca (ex La Alumbrera), San Juan, puertos en Bahía Blanca, Santa Fe y es el dueño principal de Renova, la planta más grande de biocombustibles de América Latina. Recientemente los aceiteros en reclamo de paritarias paralizaron los puertos sobre el Río Paraná, donde se encuentran las empresas de Glencore. Y luego de 21 días de paro lograron un triunfo muy importante. Ellos también pueden ser aliados de los mineros. Como también hacer extensivo el apoyo a los gremios azucareros, rurales, estatales, docentes, municipales, entre otros de la provincia. Poniendo en pie una comisión de solidaridad y coordinación para que ganen las familias de El Aguilar. Un objetivo al alcance de la mano como se vió en la movilización del martes 5, acompañada por trabajadores y dirigentes de ATE, CTA, del Sindicato de Taxistas, vendedores y vendedoras ambulantes, estudiantes, la Red de trabajadores precarios e informales, organismos de DD.HH y la izquierda. Como también en la solidaridad de los combativos mineros de Río Turbio que sacaron un comunicado en apoyo a los mineros de El Aguilar.

Estas medidas de lucha coordinadas con AOMA nacional y la seccional Jujuy involucrando al resto de los gremios y organizaciones solidarias tienen que ser la punta de lanza de un paro provincial en defensa de los mineros, porque no queremos familias en la calle nunca más.

Sabemos que Glencore con los distintos gobiernos hace lo que quiere, incluso en otros países. En Colombia el año pasado los mineros del carbón estuvieron 91 días de paro hasta que lograron doblegar a la empresa, pero esto es solo una pausa, Glencore volverá a atacar para defender sus ganancias. En el caso de El Aguilar la posibilidad del cierre plantea una salida de fondo que hoy no está en la carpeta del gobierno de Gerardo Morales, ni de Alberto Fernández, a lo sumo, ellos buscarían a otra multinacional que como pasó en Pirquitas tras su cierre, implica despidos y pérdida de derechos laborales con la recontratación en forma tercerizada. Hoy Pirquitas reabierta bajo la firma “SSR Mining” –proyecto “Chinchillas”- tiene el 43% del personal contratado directo y el 54% tercerizado; mientras en Aguilar el 74% son contratados directos y solo el 26% tercerizados según un informe oficial.

Es ante esta encrucijada que desde el PTS-Frente de Izquierda y su bloque de legisladores ponemos a su consideración la propuesta para que minera Aguilar sea estatizada, sin pago, bajo control de los mineros y comunidades, como parte de defender los puestos de trabajo y condiciones laborales, reorganizar la producción bajo un plan racional que contemple el impacto ambiental –exigiendo además que Glencore pague por todo el pasivo ambiental que deja- y disponer los ingresos de las exportaciones y ventas del mineral para financiar un plan de obras públicas para la provincia controlado por los trabajadores. Una medida que permitiría generar puestos de trabajo genuino frente al desempleo estructural que con la crisis ha pegado un nuevo salto.

Considerando la voluntad de lucha de los mineros y sus familias, como nuestro compromiso con Uds. seguiremos apoyando cada una de sus medidas de lucha que definan con el objetivo de defender los puestos de trabajo y la fuente productiva. El Aguilar, no se toca.




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