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Red Internacional

Durante el martes el dólar alcanzó un máximo histórico, pero retrocedió hacia el cierre a un nivel similar al día previo. La especulación se acelera frente a las promesas de devaluación de todos los candidatos patronales. ¿Qué propone la izquierda?

Pablo Anino@PabloAnino

Miércoles 21 de octubre de 2015 | Edición del día

Esta semana comenzó agitada en el mercado de divisas: el dólar entró en una zona de turbulencia y nadie sabe a ciencia cierta donde terminará. El billete de los Estados Unidos alcanzó una cotización máxima de $16,13 durante las operaciones del día martes para terminar cerrando en $16,03.

Detrás de las presiones cambiarias actúan factores estructurales profundos: la reducción drástica del superávit comercial y la caída de reservas del Banco Central resultan en una escasez de divisas que limita los ingresos de productos importados y la remisión de ganancias de las empresas imperialistas.

La deuda sigue drenando dólares: en octubre se fueron casi u$s 6 mil millones por la cancelación de Boden 2015. Los bonos emitidos posteriormente con autorización del Ministerio Economía sólo lograron una recuperación limitada de divisas.

Lo dólares que no se consiguen al tipo de cambio oficial el gran capital busca obtenerlos en las operaciones de “contado con liqui” o “dólar bolsa” y el pequeño ahorrista, pero también especuladores grandes, en el dólar paralelo (el llamado “blue”).

El mismo establishment que reclama un acuerdo con los buitres para que ingresen dólares es quien maneja la aspiradora que absorbe la mayoría de las divisas que se van del país.

En esta tarea contribuyen tanto la burguesía “nacional” (unos u$s 400 mil millones tienen fugados en el exterior) como el capital imperialista con los pagos de la deuda externa y la remisión de ganancias.

Como es sabido, los candidatos patronales se han hecho eco de esos reclamos. Juan Manuel Urtubey, quien es postulado para el gabinete de Daniel Scioli, es quien más abiertamente hace campaña en el Frente para la Victoria por un acuerdo con los buitres que permita volver al endeudamiento en gran escala. Pero lo mismo piensan en los equipos de Mauricio Macri y Sergio Massa.

En la última semana previa a la votación de este domingo 25 la cotización de la divisa verde se transformó, además de un instrumento de especulación, en un indicador del ballotage.

Según los corrillos de la City porteña algunos operadores apuestan que el dólar paralelo alcance los $17. Dicen que de este modo Daniel Scioli perdería el punto porcentual que necesita para ganar en primera vuelta.

La apuesta completa comprende que en el período entre la votación del domingo 25 y el ballotage el Banco Central pierda de alguna manera el control de la situación. Es decir, que el “mercado” imponga una devaluación. El objetivo de fondo es un ajuste cambiario que licue el salario mediante la inflación que desataría un salto en la cotización del dólar.

Por ahora, en sentido contrario está operando el Banco Central que sacrificó ayer martes unos 100 millones de dólares para sostener la cotización oficial. En lo que va de octubre acumula ventas netas por u$s1.040 millones. Es decir que para contener las presiones cambiarios va achicando su poder de fuego entregando gran parte de los dólares que reclaman los especuladores.

El Central actúa no para evitar la devaluación, que el equipo económico de Scioli promete que hará en cuotas, sino para garantizarle una transición tranquila a su candidato.

El sistema bancario actual es una asociación ilícita en contra de los ahorristas medios y pequeños, orientado hacia los negocios especulativos, financiar a la gran burguesía, lucrar con la deuda pública y vehiculizar la fuga y evasión.

En las operaciones de “contado con liqui” o “dólar bolsa” además de unos veinticinco fondos de inversión, está involucrada directa o indirectamente la burguesía nacional y extranjera más concentrada como los bancos Macro y Patagonia que intermedian en la compra de acciones y bonos en pesos para luego liquidarlos en Nueva York a cambio de dólares.

Pero también otras empresas que actúan en Argentina y que cotizan en Nueva York colaboran con este negocio: el Grupo Financiero Galicia, Banco Francés, Petrobras Energía, Pampa Energía, YPF, Telecom, Edenor, Tenaris, Cresud, Alto Palermo, Transportadora Gas del Sur. Estas compañías se vienen beneficiando porque sus acciones son utilizadas como vehículo de la fuga elevando su cotización bursátil, tanto en Buenos Aires como en Wall Street.

La expropiación de todos los bancos bajo control de los trabajadores y la creación de una banca nacional única, implicaría centralizar todos los recursos permitiendo establecer una contabilidad nacional única y mucho más eficiente. En combinación con la nacionalización del comercio exterior, los ingresos y egresos del país podrían disponerse en estricta función de las necesidades del desarrollo vinculado a las necesidades de los trabajadores y el pueblo pobre. Por ejemplo, para financiar la vivienda del pueblo trabajador y las obras de infraestructura necesarias para evitar las inundaciones. El Frente de Izquierda propone estas medidas de fondo contra los especuladores, integradas a un plan de profunda transformación social.




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