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Red Internacional

Protagonistas del paro nacional, las trabajadoras de viñas y bodegas son parte de una rebelión que nace de los surcos y recorre el país. Estuvieron en las calles el 8 de marzo y están organizando una comisión de mujeres. Conocelas en esta nota.

Cecilia Soria@Ceci_Soria_

Miércoles 7 de abril | 10:52

“Por eso le digo a las chicas jóvenes, a las mujeres que se unan, que formen agrupaciones y que luchen por sus derechos”.

Hace unos meses los grandes bodegueros y sus políticos amigos no podían imaginar lo que se vivió en las viñas, bodegas y calles de Mendoza. Desde sus cómodos sillones y lujosas oficinas festejaban las exorbitantes ganancias que les dejó el 2020 mientras por abajo crecía una rebelión que llegó a su punto más alto con el histórico paro vitivinícola. Durante 48 hs se frenó la industria emblema de Mendoza. Y las trabajadoras levantaron su cabeza para mirar de frente a los patrones y reclamar lo que es suyo.

La pólvora se encendió cuando hace un año decenas de familias golondrinas quedaron varadas en la terminal de ómnibus sin poder volver a sus provincias en el inicio de la cuarenta. El Gobierno Nacional declaró actividad esencial la vitivinicultura. El pedido de los grandes bodegueros fue escuchado y poco les importó la vida de esas familias. Una joven perdió su embarazo mientras esperaban durante días y dormían en los pisos de la estación.

Paro nacional vitivinícola. 31/03/21

“Somos el eje esencial de esto y no se compara con lo que viven los ricos digamos, que es la vendimia, la elección de la reina, ir a disfrutar una noche al Anfiteatro o estar parado en un palco y ver como pasan los carruajes” nos contó Ana trabajadora de viña del este provincial. Es que la bronca no se aguanta más. En las fincas las mujeres no tienen obra social ni bono de sueldo porque los contratos son solo para varones, aunque después tenga que trabajar toda la familia.

En las bodegas la situación es similar. “Reemplazamos a hombres en máquinas llenadoras, en armadoras de cajas. En máquinas complejas. Y si nosotras podemos hacer eso, también podemos quedar efectivas” y “en plena pandemia hemos trabajado feriados, sábados a la tarde. Nos hemos matado laburando y no quieren dejar mujeres efectivas” denunciaban en la marcha operarias de una importante bodega de Maipú.

Cabecera de la marcha por el Día internacional de las mujeres. 08/03/21

Mientras la Canasta Básica para una familia de cuatro integrantes es de $57 997 según el último informe del INDEC, el salario inicial de una persona que trabaja en la cosecha es de $27 000 y de quien lo hace en la producción de vino es de $28 000. La desigualdad es obscena si vemos que una botella de la línea “Piedra Infinita Supercal” de Bodega Zuccardi se vende en mercado a $24 000; la línea “Finca Canal” se encuentra a $15 000 o $16 000, las líneas “Zuccardi aluvional” y “Zuccardi Anphora project” por encima de los $6 000 la botella. Venden lujo y pagan miseria.

"Ya estamos cansados de que los patrones lloren y digan que están en crisis y por otro lado muestran las bodegas gigantes lujosas y el crecimiento de las ventas de vinos" es la razón por la que Alejandra, se pone a la cabeza de organizar a sus compañeras de Luján.

El pasado 8 de marzo las vitivinícolas estuvieron en la cabecera de la marcha por el Día internacional de las mujeres, junto a las trabajadoras de la cooperativa La Terre. "Que todos los femicidios ya no pasen en nuestro país" y por "esa fuerza que tenemos para trabajar, llegar a casa y seguir con el trabajo del hogar y nuestros hijos, ese trabajo no reconocido", fueron sus razones.

Algunos días antes pusieron en pie su comisión de mujeres empezando a contactarse por WhatsApp. No fue fácil, tuvieron que enfrentar muchos prejuicios para ganarse su lugar. Al correr los días empezaron a sumarse de diferentes puntos de provincia. De viñas y bodegas, de planta y contratadas, iniciaron su camino de unidad. Nos quedamos con la frase de Ana “Las mujeres organizadas somos capaces de hacer mucho”

Yo no recogeré fruta amarga

“En la marcha los niños estuvieron porque ellos tienen que andar pidiendo con sus padres para tener que comer. No pueden darse un gusto como los niños de las autoridades, de los profesionales que van a hacer actividades o estar atrás de una pantalla de Play” nos contó Mary que es compañera de un cosechador y madre de dos niños.

Dice que está “cansada de que las autoridades y los grandes empresarios se llenen la boca hablando de vendimia y promocionan la fiesta a todos los países y turistas como que es tener el mejor vino o la mejor reina. Cuando vendimia para mí es la de los obreros: el que se mostea, el que está todo el día corriendo para juntar más fichas. Y después con el laburo de la vid todo un año para tener una buena cosecha, para ganarse el día, para llevar el pan a la mesa, para que sus hijos tengan almuerzo y cena todos los días”.

Trabajadores piden ser recibidos por el presidente en las puertas del evento de la Coviar. 06/03/21

Empresarios, políticos y medios de comunicación hegemónicos no imaginaban que las vitivinícolas, invisibles en un sector también invisible, rompieran con un siglo de marginación. Desde siempre han sido consideradas “ayudantes" en las viñas, las que trabajan por temporadas cosechando, podando y atando. Las más precarizadas desde el inicio de la actividad hasta estos días. Nombradas solo por algunos intelectuales del tema, no hay datos que las incluyan dentro de la actividad, no hay censos que las consideren con sus labores. Pero sí un observatorio que mide la cantidad de vino producido, su rendimiento, su precio, su calidad.

El día internacional de las mujeres en su cuenta personal de Twitter, la senadora Anabel Fernández Sagasti, dijo que "nosotras movemos el mundo porque queremos transformarlo, para que todas podamos acceder a mejores condiciones y oportunidades para nuestras vidas". Pero el pasado 6 de marzo participó junto al presidente Alberto Fernández y el gobernador Rodolfo Suárez en un acto de la Coviar. Este grupo empresario es presidido por José Zuccardi uno de los bodegueros más odiados y maltratadores.

Sagasti, Suárez y Fernández llegando al evento de la Coviar. 06/03/21

Afuera estaban protestando vitivinícolas pidiendo ser escuchados, demás está decir que no lo hicieron. El peronismo y el radicalismo se sientan en la mesa de los que mantienen el trabajo infantil en las viñas, donde las mujeres son invisibilizadas y su labor no es reconocida.

La solidaridad sí llegó de la mano de las obreras de La Terre, de la comisión interna de Cuyoplacasy de las trabajadoras y trabajadores de la educación.

Aunque tus ojos se cansen, deseos me hacen que siga

“Se terminó el sexo débil, como se dice... Por las madres que dejan a sus hijos para ir a trabajar, acá estamos las mujeres” dijo Ana en el centro de la movilización y un operario respondió “que no decaiga compañera” mientras cientos la aplaudieron. Las mujeres están al frente de las luchas que recorren la provincia.

Las jóvenes que pelean contra los femicidios y denuncian la responsabilidad del Estado, las trabajadoras de la educación y salud, las valientes obreras de La Terre y ahora las vitivinícolas. Construir solidaridad y unidad es una tarea importante, los enemigos son los mismos y nuestra fuerza coordinada puede ser imparable.

Volvemos al principio para hacer propias las palabras de las obreras de viña: “Por eso le digo a las chicas jóvenes, a las mujeres que se unan, que formen agrupaciones y que luchen por sus derechos”.

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